Primero esta el ejemplo de que es infinitamente más fácil palmar el dinero con Bitcoin, como ya se ha explicado. Y segundo, vamos a tomar a un usuario medio que mete la pata cada dos por tres: troyanos, perdida de datos, contraseñas olvidadas, ordenadores perdidos/robados. ¿Me decís en serio que sus bitcoins están más a salvo que el dinero en un banco?
¿Y eso por qué? ¿Porque lo dices tú? ¡Valiente soplapollez! Yo llevo desde 2012 con unas plusvalías del 1200%. Deja de decir chorradas, por favor. Bitcoin no hace ni más ni menos difícil el perder poder adquisitivo. Lo unico que Bitcoin te garantiza es que en si adquieres unas determinadas unidades contables, en un futuro, podrás cambiarlas de destino a otra dirección en el interior de una base de datos ultrasegura y distribuída como es la cadena de bloques.
Lo que cada una de esas unidades contables valga en un futuro dependerá única y exclusivamente de factores externos, como son la cantidad de gente interesada en adoptar este protocolo, la inseguridad a la hora de conservar el poder adquisitivo, la cantidad de comercio electrónico que se da con respecto al comercio total, la libertad en la red, etc.
Y al margen ya de todo. Bitcoin es un sistema de pagos. Parece que no se entiende bien el concepto. Quien lo toma como un sistema para guardar los ahorros es que tiene muy pocos luces. Claro que podemos ponerle alas a una moto y hasta volará, pero es que resulta que para eso ya tenemos los aviones.
Bitcoin no es un sistema de pagos. Bitcoin es un protocolo con unas cualidades muy específicas. Cualidades que, a mi entender, serán muy valiosas en un futuro no demasiado lejano. Y como protocolo, al igual que por poner un ejemplo el protocolo TCP IP, tiene muchas probabilidades de ir adquiriendo capas que vayan aportando todavía más posibilidades de uso (como la capa http en el TCP-IP).
De hecho yo ahora mismo utilizo el protocolo Bitcoin como reserva de valor y como medio de pago. Pero estoy seguro de que en el futuro también lo utilizaré para el estampillado de documentos, para la firma de contratos, para demostrar la titularidad de un bien y muy probablemente para otros usos que todavía no podemos ni imaginar.